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Opinió/política


 

Pues tampoco es para tanto

00000346.jpgLas contiendas electorales son bastante curiosas: siempre, salvo excepciones, todo el mundo gana y dice que los demás han perdido. Es mas, incluso se atribuyen el mérito de haber ganado a los demás.

Este hecho, verdaderamente sorprendente para el común de los mortales, tiene una explicación sencilla.

En toda competición, los contendientes, en teoría, luchan contra los demás, con lo que, en teoría, el mejor es el que gana, pero la realidad muchas veces es otra: contra lo que luchan los contendientes es contra sus propias flaquezas y el que gana es el que ha sido más consciente de sus limitaciones, ha confiado más en si mismo, caído menos en sus propias trampas y en las que le ponen los demás. Eso podemos verlo muchas veces en el ajedrez, pero también en el fútbol, el tenis... donde la psicología es una parte fundamental, tanto como una buena táctica y estrategia.

En las elecciones, sin embargo, eso adquiere una importancia aún mucho mayor. En España, unas elecciones consisten prácticamente en su totalidad en dos aspectos fundamentales: Animar a votar al electorado propio y desanimar a votar al electorado del contrario.

PP y PSOE no se 'roban' electorado entre si, ninguno de los dos consigue convencer al electorado del contrario para que cambie su sentido del voto. El votante suele ser tan fiel a los dos grandes partidos que el traspaso de votos de uno a otro son meras anécdotas. Otra cosa, aunque también bastante reducido, es el llamado 'voto útil', donde dichos dos grandes partidos se nutren a veces de votantes de partidos minoritarios de sus extremos (votantes de IU que votan a PSOE, de FN que votan al PP...).

Por ello, podríamos afirmar que, realmente, con las estadísticas en la mano, mucho más que ganar ('todos') lo que pasa es que los demás (también 'todos') pierden.

Y el principal demonio contra el que deben luchar, claramente, es la abstención. Esa es su verdadera enemiga, espantosa y terrible, contra el que se tienen que defender los partidos y que a su vez se emplea como arma contra el contrario, con posibles consecuencias graves, ya que cuando atacas al contrario con ella, también te daña a ti.

Es una dura lucha contra el mensaje del 'qué mas da', 'eso me pilla muy lejos', 'total, para lo que va a servir' y, sobre todo, contra el del 'todos son iguales'. Pero también para intentar recuperar a los del 'eso no me basta' o incluso los del 'se han pasado', que de todo hay.

La abstención es mayor o menor, sobre todo, según la importancia que se le de a la capacidad de afectar en la vida propia al cargo a elegir. Así, tenemos distintos niveles de abstención según sean unas elecciones nacionales (mínima abstención), europeas (máxima abstención) y autonómicas o locales (grado medio-alto), donde incluso se dan índices distintos para las autonómicas, consells y locales (o sea, hay quien va a votar y teniendo 3 urnas delante solo vota en 1 o 2, 'pasando' de la otra).

Una vez se tiene claro eso y sumada la coyuntura del momento (que actualmente es una gravísima crisis) hay tres formas de intentar 'ganar': ilusionar al votante propio, asustar al votante propio con el 'que vienen los otros' y... intentar desprestigiar al contrario ante sus votantes. Pero las dos últimas son muy peligrosas, ya que por una parte el voto del miedo puede resultar cansino para los votantes propios y animar a los votantes del contrario y por otra, el desprestigio suele simplemente dar la razón a los del 'todos son iguales'.

Los resultados de las europeas, mirados desde el punto de vista de nivel parecido de abstención, queda claro que solo pueden compararse con las pasadas elecciones europeas del 2004 y desde esa perspectiva me parece que, a nivel nacional, solo el PP y algunos pequeños partidos pueden estar contentos, mientras todos los demás habrán que entonar el mea culpa, sobre todo el PSOE, que ha perdido nada menos que 708.612 votantes, que es un 10,5% de los que fueron a votar en el 2004, si bien, todo hay que decirlo, siendo el partido en el gobierno con 'la que está cayendo' con la crisis y el paro, igual nos podemos dar con un canto en los dientes.

Habiendo vivido la campaña desde dentro, no puedo estar de acuerdo en que en la campaña del PSOE eso del desprestigio del contrario haya sido el mensaje principal, ni tan si quiera que el PSOE hablase más de España que de Europa, pero quizá lo poco que se ha proyectado sobre eso haya sido lo único que se ha visto reflejado por la prensa, la famosa 'realidad publicada'. Haber caído en eso puede haber sido un error tremendo que nos restase votos. Hay que analizar lo sucedido e intentar evitarlo para siguientes contiendas.

Mientras tanto, en el caso de las islas, y aunque no podemos estar contentos, la caída de votos del PSOE ha sido bastante reducida, solo un 0'28%, mientras la del PP, con su presidenta como candidata 'estrella', en vez de subir, como en el global estatal, ha caído un 2'76%, casi 10 veces mas que el PSOE. Ahí si que hay quien tendrá que analizar lo sucedido...

Lo dicho, que tampoco es para tanto...

(...Bueno, si, a nivel de toda Europa si que hay para tanto, de hecho puede dar hasta miedo)

08/06/2009 14:50:53 Zolople/Opinió/política [es] [comentaris]

   
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